HOMBRES A LA VANGUARDIA DE LA MODA EN EL SIGLO XXI

¿Dónde quedarán aquellos tiempos en los que la única preocupación del hombre residía en ponerse lo que la mujer creía que le convenía? Así a primera vista, no parece tanto tiempo. Incluso muchos “atacaréis” diciendo que todavía queda ese tipo de hombre. Por María García Camarero

Desde luego, así es. “Siempre hay un roto para un descosido” se dice. Pero, grosso modo, la tendencia ha cambiado. Realmente quizás evolucionado sea la palabra exacta.
La educación que reinaba en España inculcaba a la sociedad la figura del hombre como el único actor en escena. Ellos eran el sexo fuerte. El protagonismo quedaba en sus manos. Tomaban decisiones y jugaban a ser el más vigoroso.

LANDER URQUIJO P/V 2014

Por el contrario, la mujer quedaba en un segundo plano, relegada a sus labores domésticas y en numerosas ocasiones a la espera de las determinaciones de su marido. Gracias a la industrialización la mujer conoce los derechos laborales. El bienestar, la felicidad y tener una salud estable son algunas de las preocupaciones del sexo femenino. 

Aunque a la hora del vestir no siempre ha tenido el protagonismo ella, el cambio más importante lo experimentó en la lucha contra las restricciones políticas y sociales. Esto afectó en el vestuario, desapareciendo el corsé y devolviendo a la mujer su silueta natural. Los cuidados personales se atribuyen a las mujeres por lo que el hombre dedicaba todos sus miramientos a declarar su hombría.  Gozaban de atenciones básicas y si dedicaban más del tiempo “permitido” a su apariencia física, sería despreciado por la sociedad. Por ello, el mercado de belleza empezó a predisponerse en solicitud de las féminas.

TENKEY O/I 2014-15

En pleno siglo XXI la sociedad ha evolucionado hasta límites insospechados. Las marcas de moda encuentran un mercado nicho en el sexo masculino. Los anuncios publicitarios relacionados con la moda, atienden de nuevo al público masculino. La belleza se preocupa por la fisionomía del hombre, el cuerpo es su principal arma, se explota y se luce en la medida de lo posible. Los “presuntos” deseos del hombre empiezan a hacerse realidad. La mujer se cuida, pero ahora el hombre también presta atención a su físico. Se olvida la palabra metrosexual que tanto auge tuvo porque su definición ya no corresponde al hombre actual. Ahora todos se cuidan. Unos más, otros menos, pero la mayoría se interesa por mostrar una imagen “perfecta”.

HERIDA DE GATO P/V 2014

Todo esto a su vez coincide con una época en la que se empieza a dar más ímpetu a proporcionar un estilo personal, la exaltación de un yo diferente al resto de los mortales. Los hipster son los que marcan el ritmo. Lo moderno triunfa y el hombre ha sabido captar la idea. Frente a la mítica idea de las mujeres entienden más de moda,  en este momento son ellos los absolutos triunfadores. Las marcas de belleza se dedican plenamente al hombre con cosméticos que derrotan todas las expectativas puestas en ellos. El éxito es tal que se crean líneas propias para ellos. Incluso se han recuperado las antiguas barberías como lugar de culto para ellos. Sitios específicos donde ellos eligen cómo mostrar su nueva arma de seducción. Bien perfiladas, luciendo bigote o con “dos o tres días de duración”.

TENKEY O/I 2014-15
Los gimnasios se imponen también como uno de los lugares preferidos del sector masculino. Adoptan una nueva figura, por lo que se sienten más seguros de sí mismos lo que conlleva a una mejor elección en su vestuario. Los hombres son conocedores de las nuevas tendencias y no solo las siguen sino que además prestan atención para, por si surge, dar opinión al respecto. Son prácticos, buscan su propio estilo y también luchan para ser reconocidos en cuanto a cuestiones de estilo.