EL SECTOR LUJO: EL GRAN OLVIDADO DE LA CRISIS

Desgraciadamente somos uno de los países del mundo que sí conoce la crisis. Algunos sectores han sufrido pérdidas irrecuperables, otros mantienen su status en la medida de lo posible. Sin embargo el lujo, rompe barreras y consigue récord de ventas. Hoy, la ostentación como símbolo de ganancias. Por María García Camarero

Global Powers of Luxury Goods es el último estudio elaborado por la empresa Deloitte (2014) que asegura que pese a seguir existiendo una desaceleración en la economía global, el sector del lujo alcanza unas ventas de 124.844 millones de euros. Han sido 75 empresas especializadas en el sector lujo las que han sido sometidas a esta práctica. Los beneficios de cada una de ellas ha visto sus beneficios incrementados alrededor de un 12%.  El LVMH es una de las multinacionales que encabezan esta lista.

¿Qué dispone el lujo que no nos proporciona otro producto de clase media o incluso baja? La experiencia. Probablemente esta sea una de las razones principales por las que este grupo no entiende acerca de la crisis. Por un momento olvidamos la riqueza que dispone el público que compra este tipo de productos y nos centramos en las sensaciones que produce. No se trata de algo tangible, es un extra. Algo inusual para muchos o cotidiano para otros (sin duda una parte minoritaria) que se añade a nuestra vida. Que nos hace sentir bien; provoca una serie de sentimientos que hace que queramos repetir y que no encontremos en productos low cost.

Equipaje de Louis Vuitton

Los clientes del lujo generan contenidos, los comparten y participan en ellos, por ello, son las marcas las que deben responder. Se deja de lado la marca y  se hace hincapié en el savoir faire, se buscan acabados perfectos y se reeditan modelos pasados que tienen historia.
Hablamos de marcas que cuentan con una tradición por delante y reeditan productos estrella para que el público se sienta identificado con él. Una historia que normalmente evoca artesanía y  distinción.

 Reedición del bolso Amazona 28 envuelto en piel de ternera con efecto potro 2013

Reedición del bolso Flamenco de Loewe 2014

Es importante que distingamos entre lujo y mercado Premium. Se considera un artículo de lujo algo totalmente exclusivo. Por el contrario, los productos de una marca Premium nos ayudan a aumentar nuestra calidad de vida, pero no son únicos. Por lo tanto, los objetivos de ambas están totalmente diferenciados. Un ejemplo claro de marca de lujo sería Tom Ford. Su propósito no consiste en vender muchas prendas. De hecho se trata de una firma que no tiene rebajas. Disponer de una prenda de Tom Ford resulta una experiencia. Son artículos únicos. Tanto el producto como el acto de compra es totalmente personalizado.
Por el contrario, Coach podría considerarse una marca Premium. Su ideal es vender cuantos más bolsos mejor. Tener un bolso de Coach trae consigo numerosas aspiraciones e incluso podríamos decir que trae deseos implícitos.

 Coach Preston mini Satchel S.S 2014

Campaña de publicidad de Tom Ford Spring /Summer 2014

La venta online ha traído numerosos quebraderos de cabeza a las marcas de lujo. Las plataformas digitales supusieron todo un reto para ellas porque pensaron que sus productos podían democratizarse. Poner en venta online una joya de 6000 euros puede parecer casi hasta ridículo, sin embargo, la joyería es uno de los sectores que mejor funciona en Internet. Cuando observamos en la web precios superiores a los 2500 Euros, los clientes empiezan a dudar si comprarlo o no. Supone todo un reto. Una de las tácticas de algunas empresas como Cartier consiste en poner en venta digital modelos “de toda la vida” como el anillo Trinity.

 Anillo Trinity de Cartier

Aunque todavía siguen predominando valores conservadores a la hora de comprar, nos vamos adaptando sin perder esas pequeñas características o tópicos propios de cada sexo.  Dentro del sector textil, todavía son muchos los que opinan que no existe nada parecido al hecho de tocar la prenda, ver el tejido o el patrón. Otros apuestan por la comodidad y la inmediatez a la hora de tener una cosa bajo su brazo.

El hombre es más práctico mientras que la mujer es más impulsiva. Aunque cada vez se distancian menos entre los dos, todavía existen ciertas particularidades que los definen.
Ellos gastan menos aunque las prendas básicas y la cosmética son sus debilidades.  El último estudio publicado por Xopie (tienda online) asegura que las mujeres son más decididas y cuando empiezan una compra la finalizan aunque existan complicaciones dentro de la misma web. En numerosas ocasiones se desencadenan pequeños incidentes en el periodo de compra o incluso, puede suceder que la navegación en la web es más lenta de lo normal. Ellos abandonan con mayor frecuencia. La ropa y complementos es lo más comprado por las mujeres mientras que ellos, aunque cada vez entienden más de moda, se decantan por artículos deportivos, informáticos o de ocio (juegos).

Pese a las evidentes diferencias existentes entre los dos, las distancias entre ambos se van reduciendo y podemos deducir que si en algo están de acuerdo es que los dos disfrutan de las compras online y su horario preferido abarca una amplia franja horaria: desde las seis de la tarde hasta las doce de la noche.