LONGCHAMP. 20 AÑOS DE EXITOS.

1993 fue la fecha de su creación.  21 años más tarde Le Pliage vuelve en manos de Jeremy Scott. El último grito del diseñador americano: su obsesión por las Madballs. Esta edición limitada definida por su ya conocido estilo rebelde provoca reacciones sin término medio.  Colecciones únicas que confirman el marketing como mejor estrategia de ventas. Por María García Camarero




El estanco “Au Sultan” del boulevard Poissonnière (París) pasó a manos de Jean Cassegrain en los años cuarenta. Tras la muerte de sus padres, el joven Jean pasó a formar parte de un negocio en el cual no preveía perspectivas futuras. Las Fuerzas Aliadas dejaron de comprar productos de tabaco y Cassegrain contaba con grandes cantidades sin vender, razón por la cual decidió crear artículos en cuero para el tabaco. Desde cajetillas de tabaco hasta pipas en piel fueron algunas de las novedades que introdujo dentro del “mercado del fumador”

Jean Casegrain

1948 fue el año en el que Jean expandió su negocio. Las fundas de pipas alcanzaron un éxito insólito y la producción de carteras y  bolsas de equipaje fueron el encadenamiento de triunfos continuados.
Conquistas logradas gracias al tradicional cuidado en cada uno de sus productos y sus múltiples reinterpretaciones.

Desde su nacimiento Le Pliage trajo consigo determinados  atributos que lo convirtieron en “artículo de primera necesidad” para muchas de sus clientas. Un bolso grande que se pliega, lo cual permite reducir su tamaño a la hora de viajar y que además contiene dos materiales clave. Primero el naylon, tejido cómodo, flexible y fácil de limpiar. En segundo lugar el cuero de las asas, la solapa y terminaciones concretas en los extremos de la cremallera.



Versiones en diferentes colores en función de la temporada y además diversas reinterpretaciones que se han ido repitiendo a lo largo de los años convirtiéndose en algo ansiado por la sociedad (aunque una mayoría no pueda comprarlo, son diseños exclusivos y llamativos que crean ese toque de curiosidad en el público). Por otro lado el público objetivo de Longchamp espera con impaciencia una nueva edición limitada. Con ello se convertirá en una de las pocas personas que disponga, en este caso, de ese bolso.

Ese poder de expectación ha sido interpretado perfectamente por la marca parisina. Algo similar ha vivido el gigante sueco H&M. Ellos han creado una cita donde el consumidor queda a expensas de algo que intuye pero que no podría definir con exactitud. Cada otoño, un diseñador fetiche irrumpe en tiendas señaladas con colecciones cápsulas. El objetivo es sencillo; adaptar prendas de gran calidad con materiales high quality a precios más bajos para un público que no está acostumbrado a comprar ese tipo de producto.
Una de las características que más engancha es el poder disponer de una prenda “de lujo” (ropa que incluye un valor aspiracional) por un precio un poco más alto del que estamos acostumbrados a gastar pero que imaginariamente nos traslada a un universo paralelo en el que nos sentimos dueñas de él.

Mary  Katrantzou o el ya habitual Jeremy Scott son algunos de los diseñadores que han colaborado con Longchamp para Le Pliage. Diseños únicos que evocan emociones fuertes y mantienen al espectador a la espera de su llegada a tiendas.
Desde el año 2006 Scott ha realizado diferentes versiones sobre Le Pliage caracterizándolo de su estilo inconfundible y su mundo pop cargado de color. Las madballs de los años 80 y sus curiosas caras han sido plasmadas en la colección limitada para esta primavera-verano 2014.

 

Sin embargo, Longchamp también apuesta por campañas publicitarias de alta calidad en la que celebrities posan con el bolso de la temporada lo que lo convierte en un “must” que todas quieren llevar. Esta temporada Alexa Chung ha sido el rostro de la campaña primavera-verano 2014 quien se puso en manos de Max Vadukul en St Tropez para presentar la nueva colección.

La directora de comunicación de Longchamp, Marie-Sabine Leclercq aseguró que la firma parisina entiende el lujo como parte de vida de mujeres activas, dinámicas y cosmopolitas. De ahí sus múltiples contratos con rostros como Kate Moss o Coco Rocha.

Longchamp se ha distinguido dentro del mercado como una firma joven que diseña no sólo complementos y equipaje sino también líneas de calzado y prêt-à-porter. Sophie Delafontaine, directora artística de la firma, asegura que la intención primordial de Longchamp es ofrecer a sus clientes la elegancia de la marca francesa, que ella por sí sola ya es tendencia.